Publicidad:
Terra
La Coctelera

ÑONERIAS 1

HOY HA VENIDO A VERME.

NO LO ESPERABA. CASI NI LE RECORDABA. NO SÉ NI COMO HE PODIDO RECONOCERLE. MUCHOS AÑOS. TAL VEZ 20.

CREO QUE NO HA SIDO SU RISA. NI SU VOZ. NI QUE SU FIGURA FUERA LA DE AQUEL CHAVAL DE 16 AÑOS AL QUE SÓLO SUPE QUE QUERÍA CUANDO ESTUVO LEJOS DE MI. LO QUE HA HECHO QUE ADIVINARA QUE ERA ÉL, HA SIDO COMO ME HE SENTIDO.

TODO IGUAL. TODO LO MISMO. LO MISMO Y UN ANILLO. UNO DE ESOS QUE ATAN PARA SIEMPRE.

A PESAR DE QUE HA SIDO ÉL EL QUE SE HA ACERCADO, RESULTABA ESQUIVO. LE COSTÓ SALUDARME. ESTABA FRIO.

DE REPENTE, UN ARREBATO. UN ATREVIMIENTO NACIDO DE LA OPORTUNIDAD PERDIDA EN EL PASADO. SIN ESPERAR A QUE ME PREGUNTASEN. CON LA CONFIANZA DEL QUE SABE QUE YA LO TIENE TODO PERDIDO. ME HE LANZADO. LE HE HABLADO DESDE EL CORAZON, CON UNA SINCERIDAD INFINITA. Y MIS PALABRAS, Y MIS GESTOS, QUE ACABARON EN CARICIAS, LE HAN IDO CONQUISTANDO. Y HA SIDO COMO SI NO HUBIERA PASADO EL TIEMPO, Y HEMOS ESTADO A PUNTO DE DARNOS ESE BESO QUE NUNCA HUBO. A PUNTO DE SER FELICES. A PUNTO DE COMER PERDICES.

HOY HA APARECIDO EN MIS SUEÑOS. MIENTRAS DORMIA.

TORSOS (versión 1)

A eso de las 6 de la tarde se dan cita en la playa de Conil (no puedo dar más datos). Son torsos. Torsos incontables. Carne de gimnasio. Músculos pectotales y abdominales que embaucan y embrujan. No recuerdo cabezas, ni piernas, ni cuerpos que los acompañen. Son hermosos e hipnotizantes. Los ojos se quedan fijos,... no se puede apartar la vista de ellos. Ya no hay nada más en el mundo. El tiempo se detiene. Pasan las horas y pasan, y pasan,.... y olvidas hasta echarte la crema de protección solar.

Uno trata de huir y tira para el mar, pensando que el agua fría pueda ayudar,... y entonces es peor,... porque los torsos, cual sirenas, emergen del mar a tu paso. A la izquierda. A la derecha. Por delante. Por detrás. Y ya no basta con observar,... la atracción es brutal,... y apenas si puedes contener el deseo de tocar, de abalanzarte hacia ellos. Deseo de contacto con la piel. Piel morena, piel suave, piel lisa, piel tersa. Piensas en la estupidez que reprende el impulso. Estupidez estúpida e inutil. ¡Viva la imaginación!,... ¡que es libre! ¡Y viva la madre que me parió, por los dos ojos que me dió! 

Torsos que no olvidaré. Torsos que ensoñaré.

 

divagando que es gerundio.

Ojeras, palidez, pelo sin brillo, piel cuarteada, irritabilidad, oído fino (a pesar de ser bastante sorda del derecho), mala-ostia contenida (muy mal contenida), referencias temporales trastocadas (eterno, se me está haciendo eterno) e inapetencia.

No sé cuales son las características del síndrome post-vacacional, pero están son las de mi síndrome pre-vacacional. Sueño con la semana que viene, bueno no, miento, sueño con las 2 siguientes. Vacaciones. A veces no es un periodo, es una actitud. Necesito imbuirme en ella.

Mientras tanto, espero y desespero y por décimo-quinta vez pierdo el tiempo en mirar nuestro bonito blog abandonado.

El otro día charlando con amigos salió a colación. Hacía tiempo que no lo leían ¿todavía escribes en él? No sé si les dije que intenté (amenazas  a "la otra" incluidas) reflotarlo hace un tiempo. O dos.

Pero no funcionó.

En la época de las redes sociales, en la del bostezo retransmitido por twitter  a tiempo real, parece que han perdido algo de su esplendor.

Qué es más exhibicionista ¿lo escrito en un blog o un perfil en facebook?

"con los libros bajo el brazo

 "yo he de ir, al colegio a recibir mi educación (...)" 

Así empezaba la letra del himno de mi colegio. Han pasado más de 20 años desde que salí de sus aulas y es de las pocas canciones de las que recuerdo casi todas las palabras (memoria de pez).

Fueron buenos años los de mi infancia, buenos años los disfrutados allí y muchos los recuerdos felices. En esos patios y aulas yo aprendí, corrí, disfruté, me enamoré por primera vez, me peleé, regañe y sufrí. Todo con la intensidad del principio, cuando todo parece más grande, más hermoso y más feo a la vez.

Recuerdo a mis compañeros, quizás no con el detalle de nombres y apellidos, sólo algunos...recuerdo a los profesores, sus clases, los buenos momentos y hasta la bofetada aquella que me tuvo palpitando la oreja dos días. Lo recuerdo todo como si fuera hoy, como si en cualquier momento fuéramos a jugar a las chapas en los bordillos del patio de arriba o a la olla en los recovecos del patio de abajo. Ese churro-va que ahora está casi prohibido.  Esos montones de camisas, jerseys, etc que se apelotonaban cerca de las canastas. Esos dos años de equipo de baloncesto ¡dios que mala pívot era y que buenas bases tuvimos siempre!

¡Qué enorme tristeza ver los escombros! Todas esas piedras y cemento que ahora ya no son nada fueron mi refugio. Iluminado por el blanco, ese que tanto odio. El de las escavadoras.

Ahora dicen, construirán un colegio mejor, algo no provisional como fue este durante más de 30 años. Pero ya no será mi colegio. Ya no me recordará a nada.

...cuando lejos me encuentre de tí, siempre te recordaré porque tu me diste amor y me distes el saber "

memoria y peces

 Me devané los sesos recordando la frase completa. No era de un libro. Me parecía asociada a la música así que intenté tararearla a ver si la localizaba. Nada. ¡Maldita memoria!

Letras de canciones con la palabra "volver". Qué difícil. No me salía más que un tango. Podría servir, pero ya me había picado la curiosidad (gatuna) y tenía que encontrarla.

 A punto de tirar la toalla di con la clave y escribí una nueva búsqueda en internet...

"...QUE AL LUGAR DONDE HAS SIDO FELIZ NO DEBIERAS TRATAR DE VOLVER."  Peces de Ciudad, Joaquín Sabina.

¿Será una buena idea?

Mi gata mariposa volaba con sus unas sobre muebles y

 

Mi gata mariposa, volaba con sus uñas sobre los muebles y mis manos trazando dibujos de vida y presencia.

Canela, blanco, gris y negro sus colores, unos días más blanca, otros más gris; su áspera lengua rosada en esa pequeña boca que abría con maullidos de atención.

Diecisiete años y medio, miles de latas, dos sillones tapizados, una docena de pájaros pocas visitas al veterinario.

Una maravillosa compañia. Una enorme soledad.

  Curra

 enero 1991- agosto 2008

 

 

 

¡me cago en el sentimiento!

Qué se le va a hacer, ¡tengo un sentimiento!. Yo que me declaro racional y cerebral. Que vivo para el control, el equilibrio y la moderación. ¡Voy y tengo un sentimiento!. Fuerte, arraigado y podría decirse que crónico.
Daría lo que fuera por arrancarlo. Sajar, cortar y cerrar para seguir adelante. Extirparlo de mi. Pero...¿como quitarlo a él sin perder 17 años de mi vida?.


El otro día eché cuentas (ya sabéis, mi lado cerebral) y son tantas las cosas que me ha dado este sentimiento que ¿cómo sería yo si nunca lo hubiera tenido?.

Ahora que me cago en él, que no me deja dormir placidamente, desentenderme de los problemas, relajarme, disfrutar y volver en octubre. Ahora que me molestan esas 20 “demostraciones de cariño“, que daría lo que fuera por no tenerlas, quemarlas o tirarlas.

Ahora recuerdo fácilmente las malas. Algunas las llevo marcadas bajo la piel a golpe de porra.

Y las buenas, ¡ay las buenas!, son más difíciles de separar, de distinguir. Pero ahí están; me he reído, emocionado y llorado. He hecho amigos, he viajado, me he enamorado, he descubierto mi lado más animal, he saltado, gritado, cantado y emborrachado de sentimiento.

Todo y de todo en estos 17 años, demasiadas cosas para olvidar.

Si, ser racional esta bien, pero no se puede ser perfecta...a pesar de ser del Estudiantes.

Rock, Río y mucha mierda.

El subtítulo excusa de unos fines de semana de música y estrellas era “por un Mundo mejor”.
A lo mejor el Mundo nos viene grande.

Como arreglarlo si no somos capaces de mantener limpio el lugar donde estamos disfrutando, si no somos capaces de recoger y tirar la basura que hemos acumulado mientras nos divertiamos.
Miles de recipientes, verdes, azules y amarillos.
Miles de publicidades sobre lo bueno que es reciclar y lo moderno, joven y políticamente correcto.


Pero nos falla lo básico.


Yo no seré una gran recicladora. Lo reconozco, en esto no consigo ser consecuente, pero ¡coño! lo que no se me ocurre ni de casualidad es tirar las cosas al suelo o dejarlas allí porque ¡ya vendrá alguien a limpiarlo!

Mierda es lo que había en toda la superficie de la Ciudad de la Música, mierda a toneladas.
Vasos de plástico, recipientes de comida, papeles. Para que seguir.

El césped artificial acababa en unas pocas horas cubierto de basura. El viento que se levantó esos días arrastró la porquería fuera de los límites...mientras los cubos verdes, amarillos y azules permanecían casi vacíos.
¿Cómo no avergonzarte? ¿Cómo no sonrojarte ante semejante desprecio por lo fundamental?
Los jóvenes de hoy en día (y abarco un margen muy grande que va de los 14, 15 a los 40) son, supuestamente, los mejor formados, los más concienciados, los más sensibles con su planeta, con el cambio climático, con los movimientos pacifistas, feministas, gays y lésbicos, etc. etc.

Pero son unos soberanos CERDOS.

¿Ya no se te cae la cara de vergüenza si tiras algo al suelo? Pues plantéate que algo no está funcionando nada bien.